Bienvenido a nuestro

MONSTERS BLOG

Mitos y leyendas: similitudes y diferencias

por Náyade Quero Rocamora

Orfeo, pese a saber del peligro que corría, descendió al inframundo con todo su dolor y valentía, decidido a salvar a su amada Eurídice. Tras haber convencido con su música a Hades y Perséfone para que le permitiesen a su dama una nueva oportunidad en el mundo de los vivos, estos le pusieron una única condición: Orfeo debía de caminar siempre delante de ella, y no mirarla hasta que hubiesen terminado de ascender. Pero era tal la angustia, la desesperación y el deseo de verla, que creyendo estar ya arriba, se giró impaciente buscando sus ojos, y con lo que se encontró fue que Eurídice, teniendo todavía un pie en la sombra, empezó a desvanecerse y perderse en el aire. Ya para siempre.
¿Qué tendrán los mitos que nos atraen tanto? ¿Qué es lo que llena tanto nuestras almas al leerlos? ¿Por qué nos suele gustar más una mitología que otra? Quizás los mitos estén hechos precisamente para atraernos como bestias hambrientas ante el olor intenso del ansiado alimento. Quizás nos llenan tanto porque no podríamos sobrevivir, ni crecer, ni evolucionar sin ese sustento. Quizás preferimos un alimento u otro dependiendo de la naturaleza de la que procedamos, así como la nutria no come otra cosa que pescado, ni el ciervo más que materia vegetal.
Los mitos, al igual que otras muchas historias y narraciones, empezaron a transmitirse de forma oral de generación en generación. No obstante, hoy en día se suele considerar por igual los mitos y las leyendas, siendo vistos los primeros de la misma categoría que los segundos. Al ser así, a muchos les cuesta diferencias una cosa de la otra. Sin embargo, a pesar de tener similitudes (asumámoslo), presentan ciertas diferencias.
Por un lado, el mito es un relato dado como verídico que trata de explicar los por qués de la realidad y de la existencia. Siendo un modelo sagrado para los hombres, cada conjunto de mitos (mitologías) está asociado con las creencias y el desarrollo de una cultura, sustentando de este modo la cosmovisión de un pueblo. La leyenda, en cambio, no pretende hacerse creer como real, ni tampoco quiere buscar explicaciones, sino que simplemente resalta alguna característica o atributo de un lugar, basándose en ocasiones en personajes y hechos reales, con el fin de instruir o entretener.
Por otra parte, hay que mencionar la importancia de los personajes y los escenarios donde se desarrollan los acontecimientos. Mientras que los mitos se ambientan en un no-tiempo, o un tiempo en el que el mundo no tenía su forma actual, las leyendas se ubican en tiempos más modernos y/o posteriores a la creación del mundo. Asimismo, los mitos emplean dioses, semidioses, héroes u otros seres sobrenaturales. A diferencia, en las leyendas podemos encontrar humanos o animales antropomórficos.
Además, en el mito, los dioses pueden explicar a los humanos algo que de otro modo no podrían saber, como el inicio de la existencia (lo que puede llamarse como “inspiración divina”). Por el contrario, en las leyendas se conocen los hechos porque han sido transmitidos de generación en generación desde (posiblemente) el instante en el que alguien fue testigo de lo ocurrido.
Y, para más añadiduras, hay que mencionar que lo extraordinario y sobrenatural es imprescindible en el mito, mientras que en la leyenda es una opción totalmente innecesaria.
Los mitos, como el trágico final de Eurípides, se han evaporado, quedando sólo el recuerdo de lo que un día significaron y lo indispensables que fueron para nuestras vidas. Y no hay otro culpable que nosotros mismos, que al crecer, evolucionar y llegar impacientes a la luz y la claridad de los saberes y las cosas (o eso creímos, o tal vez por desesperación quisimos creer), giremos la vista atrás, destruyendo aquello por lo que sonreíamos y nos sentíamos vivos.
“Eurípides no existe ni existió”, dice ahora nuestra atormentada y no olvidadiza mente intentando no escuchar el “¿qué he hecho?” de la voz culpable. Y así, al igual que Eurípides, los mitos murieron, siendo considerados en nuestros tiempos como meras leyendas poco creíbles, como mero quiere ser el recuerdo de la ninfa de los valles de Tracia… por pura necesidad mental.

Leave a Reply