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Devoradores de hombres: casos reales de ataques mortales de animales a humanos

por Carlos Zuriguel Pérez

Es sabido que cada año se dan miles de casos de ataques de animales a humanos, la mayoría no son graves pero a veces el final del incidente acaba con tintes trágicos, tomando la forma de graves lesiones o mutilaciones e, inclusive, la muerte de personas.

Los casos más espeluznantes de ataques de animales a seres humanos se dan cuando determinados individuos de ciertas especies, en un momento determinado, adoptan la carne humana como parte de su dieta habitual, convirtiéndose a veces en su principal y más gustoso sustento. Aunque es extremadamente raro, algunas bestias salvajes convierten la caza al hombre en una forma de diversión y práctica.

Por tratarse de casos extraordinarios que ocurren en contadas ocasiones, estos auténticos devoradores de hombres acaban siendo famosos, convirtiéndose en fuente de inspiración de libros y revistas. Estos son los cinco casos más conocidos y llamativos:

1. El cocodrilo Gustave

Este cocodrilo gigante (mide más de 6 metros y pesa un tonelada) sigue, hoy en día, vivo en las aguas del Nilo, dejando a su paso un reguero de muerte, que en cifras asciende a más de 300 personas.

Hasta la fecha, todos los intentos por capturarlo o matarlo, incluida la construcción de una trampa gigantesca por parte del naturalista francés Patrice Faye, han resultado infructuosos. Para los curiosos de este asunto, existe una película del 2007 titulada Primeval, que una traducción española muy sui géneris la convirtió en Cocodrilo. Un asesino en serie.

2. Los leones de Tsavo

Tenemos que retroceder hasta finales del s. XIX, en concreto a 1898, para encontrarnos con un caso de ataque animal que hace bueno el dicho de “la realidad supera a la ficción”.

El escenario fue la construcción de la línea ferroviaria Kenya-Uganda sobre el río Tsavo y los terribles protagonistas dos leones con las siguientes características: muy grandes, astutos, audaces y con parentesco de primer grado entre ellos (se supo luego que eran hermanos). Dos machos distintos pero como una misma y terrorífica afición: atacar a los obreros del ferrocarril que allí se encontraban mediante rápidos ataques, donde solía haber más de una víctima, y arrastrar luego a uno de ellos para poder devorarlo tranquilamente.

Esta inquietante pareja de grandes felinos segó la vida de nada menos que 135 personas y el número hubiese aumentado sino fuese por un coronel del ejército llamado John Henry Patterson, de nacionalidad irlandesa aunque luego adoptó la inglesa. Al parecer, el militar consiguió abatir a los animales mediante varios disparos con un arma corta cuando estaban a punto de abalanzarse sobre él. Esta historia tiene también su versión cinematográfica.

3. El tiburón de New Jersey

Este caso, acontecido en 1916, sirvió para llamar la atención sobre los más importantes depredadores marinos: los tiburones, hasta entonces ocultos en el desván del desconocimiento.

Los hechos ocurrieron en la costa de New Jersey e incluso en agua dulce, en el río Matawan. Las víctimas fueron tres y los verdugos varios tiburones de distintas especies. Lo más insólito del caso es que el primero de los ataque ocurrió en aguas muy pocos profundas. Algunos testigos aseguran que el tiburón llegó a lanzarse a la arena en la frenética persecución de su presa, mientras otras personas trataban de tirar de él a la desesperada.

Pese a lo luctuoso del caso, a estos tiburones asesinos debemos agradecerle haber sido la fuente de inspiración de una de las grandes joyas del cine, la película Tiburón de Steven Spielberg.

4. El oso de Mysore

Esta sanguinaria historia ocurrió en la década de 1950. Un enorme oso negro sembró el terror en la India, matando a una docena y hiriendo de gravedad a mucho más. Las víctimas que lograron sobrevivir tuvieron que pagar un altísimo precio: quedar horriblemente desfiguradas, perdiendo la nariz, los ojos y quedando cubiertas de profundas cicatrices. Tres de las personas muertas fueron devoradas parcialmente y la mayoría fueron halladas sin rostro, puesto que este era literalmente arrancado por el animal. El cazador Jungle Killers fue el encargado de poner punto final al terror, escribiendo también un libro sobre el caso.

5. El leopardo de Panar

Otra vez la India como lugar de los hechos. En esta ocasión fue un leopardo que, aunque no es tan temido como los grandes tigres, lo cierto es que si se acostumbre a la carne humana se vuelve astuto y perseverante. Además, son rapidísimos y escurridizos y, por lo tanto, muy difíciles de cazar.

El modu operandis de este auténtico asesino en serie solía ser similar, entraba en las aldeas por las noches y, con gran sigilo y habilidad, mataba a sus presas humanas en sus propias chozas mientras dormían. La pesadilla acabó gracias a la gran puntería del cazador profesional Jim Corbett en 1942.

Personalmente, llegar a ser devorado por un animal es una de mis peores pesadillas, aunque mi forma de vida totalmente urbana sitúa esta posibilidad en un porcentaje infinitesimal.

1 Comentario
  • ataques de tiburones on %d 06UTC %B 06UTC %Y

    Saludos Leo tu página web casi todos los días y tengo otro de temática relacionada.
    Quería darte las gracias por el post y el blog en general, son estupendos y una tremenda fuente de aprendizaje
    :)

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